
Instalar un sistema de puesta a tierra no significa que el trabajo esté terminado. Con el paso del tiempo, las condiciones del terreno cambian, los materiales se degradan y las conexiones pueden deteriorarse. Un sistema que inicialmente cumplía con los valores exigidos puede volverse ineficiente sin que sea evidente a simple vista.
Por eso, la medición y el mantenimiento de los sistemas de puesta a tierra no son opcionales: son obligatorios desde el punto de vista técnico, normativo y operativo.
La normativa colombiana RETIE exige que las instalaciones eléctricas no solo cuenten con puesta a tierra, sino que esta sea verificable y funcional. Esto implica mediciones periódicas y documentación técnica que respalde su correcto desempeño.
Por qué la puesta a tierra pierde efectividad con el tiempo
Un sistema de puesta a tierra está en contacto permanente con el suelo, y el suelo es un medio dinámico. Cambios en humedad, compactación, salinidad o composición afectan directamente la resistividad del terreno.
Entre las principales causas de degradación se encuentran:
- Corrosión de electrodos.
- Aflojamiento de conexiones.
- Incremento de resistividad por sequías prolongadas.
- Obras civiles que alteran el terreno.
Un aumento en la resistencia de puesta a tierra puede generar tensiones de contacto peligrosas o impedir que los dispositivos de protección actúen correctamente durante una falla.
El problema es que este deterioro no es visible. Solo puede detectarse mediante medición especializada.
Cómo se mide la resistencia de puesta a tierra
La medición se realiza con equipos específicos, comúnmente mediante el método de caída de potencial o el método de pinza amperimétrica en sistemas cerrados.
El procedimiento técnico incluye:
- Aislar el sistema si es necesario.
- Instalar electrodos auxiliares.
- Aplicar corriente de prueba.
- Registrar caída de tensión.
- Calcular resistencia según la Ley de Ohm.
Este proceso debe realizarse con instrumentos calibrados y personal capacitado. Una medición incorrecta puede arrojar valores engañosos y dar una falsa sensación de seguridad.
Los servicios especializados de diagnóstico, medición y certificación técnica forman parte de los procesos que desarrollamos en Ground Lightning donde cada evaluación se realiza bajo criterios normativos y estándares internacionales.
Valores aceptables según normativa
En términos generales:
- Instalaciones residenciales: < 10 ohmios.
- Instalaciones industriales: valores más bajos según criticidad.
- Subestaciones y sistemas especiales: diseño basado en análisis de paso y contacto.
Sin embargo, no existe un único número universal. El valor aceptable depende del tipo de sistema (TT, TN, IT), nivel de tensión y características de protección.
Lo verdaderamente importante no es “tener tierra”, sino que el sistema garantice que la corriente de falla genere la actuación efectiva del dispositivo de protección en el tiempo adecuado.
Importancia del mantenimiento preventivo
El mantenimiento de un sistema de puesta a tierra incluye:
- Inspección visual de conexiones.
- Verificación de continuidad eléctrica.
- Medición de resistencia.
- Reacondicionamiento de electrodos si es necesario.
- Mejora del terreno en casos de alta resistividad.
En ambientes industriales o críticos, este mantenimiento debe programarse periódicamente. La omisión puede derivar en:
- Daño a equipos electrónicos.
- Fallas intermitentes difíciles de diagnosticar.
- Riesgos eléctricos para el personal.
- Incumplimiento normativo.
Un sistema sin mantenimiento es un riesgo latente.
Qué ocurre cuando no se mide la puesta a tierra
En auditorías técnicas es común encontrar instalaciones con sistema instalado pero sin registros de medición recientes. Esto representa:
- Incumplimiento del RETIE.
- Riesgo legal en caso de accidente.
- Vulnerabilidad operativa.
Desde la ingeniería, la puesta a tierra es un sistema de protección activa. Si no se verifica, no se puede garantizar que funcionará cuando realmente se necesite.
Mejoramiento de sistemas existentes
Cuando la resistencia medida supera los valores aceptables, existen varias soluciones técnicas:
- Instalación de electrodos adicionales.
- Implementación de mallas extendidas.
- Uso de compuestos mejoradores de conductividad.
- Reconfiguración de conexiones.
La selección del método depende del diagnóstico previo. Para ello es fundamental contar con materiales adecuados y certificados, como electrodos, conectores y soluciones especializadas que aseguren durabilidad y baja impedancia, disponibles en nuestra página de Productos.
El mejoramiento no consiste en improvisar. Debe responder a cálculos técnicos y análisis del terreno.
Sistemas críticos y monitoreo continuo
En hospitales, centros de datos e instalaciones industriales, la medición periódica puede complementarse con sistemas de monitoreo continuo que detectan fallas a tierra en tiempo real.
Este enfoque reduce tiempos de reacción y evita daños mayores. La integración entre diseño, materiales certificados y mantenimiento técnico permite mantener niveles óptimos de seguridad eléctrica.
La relación entre medición y responsabilidad técnica
Desde el punto de vista profesional, cualquier ingeniero eléctrico sabe que la seguridad no se declara: se demuestra.
La medición documentada de la resistencia de puesta a tierra forma parte de esa demostración. Es la evidencia técnica de que el sistema cumple su función.
En GLGround trabajamos bajo ese principio: cada sistema debe ser medible, verificable y trazable. La combinación entre diseño adecuado, materiales certificados y mantenimiento técnico asegura que la puesta a tierra no sea solo un requisito normativo, sino una protección real y efectiva.
Conclusión
La medición y el mantenimiento de sistemas de puesta a tierra son obligatorios porque garantizan que la protección eléctrica funcione cuando realmente se necesita. La degradación natural del terreno y de los materiales puede comprometer la seguridad sin que sea evidente.
Un sistema verificado y mantenido protege personas, equipos y operaciones críticas, además de asegurar cumplimiento normativo.
La puesta a tierra no termina con la instalación. Su eficacia depende de la evaluación técnica continua, el uso de componentes adecuados y la intervención profesional cuando los valores se desvían de los parámetros seguros.




