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Valores máximos de resistencia de puesta a tierra según RETIE y NTC 2050

valores máximos de resistencia de puesta a tierra segun el RETIE y NTC 2050

Hablar de puesta a tierra suele reducirse a una sola pregunta: ¿cuántos ohmios debe tener? Sin embargo, esta simplificación es uno de los errores más comunes en el diseño de sistemas eléctricos. La resistencia de puesta a tierra es importante, pero interpretarla sin contexto puede llevar a decisiones técnicas incorrectas.

En Colombia, el RETIE vigente y la NTC 2050 establecen lineamientos claros para garantizar la seguridad eléctrica. No obstante, estas normas no se limitan a imponer un valor único, sino que exigen un enfoque más completo, basado en el comportamiento real del sistema y en la protección de las personas.Este artículo explica cuáles son los valores de referencia, cómo se deben interpretar y por qué el diseño es más importante que alcanzar un número específico.

¿Qué es realmente la resistencia de puesta a tierra?

La resistencia de puesta a tierra representa la oposición que ofrece el terreno al paso de la corriente eléctrica cuando esta se disipa a través del sistema de tierra. No es un valor fijo ni universal, ya que depende directamente de las condiciones del suelo y de cómo esté diseñado el sistema.

En términos prácticos, una menor resistencia facilita la disipación de corrientes de falla o descargas atmosféricas, reduciendo riesgos para personas y equipos. Sin embargo, este valor no puede analizarse de manera aislada.

Para comprender cómo se determina este parámetro en campo y en diseño, es fundamental considerar metodologías de análisis como el
cálculo de resistencia de puesta a tierra, donde se integran variables físicas reales del terreno.

Valores de referencia según RETIE y NTC 2050

Aunque el RETIE vigente y la NTC 2050 no establecen un único valor obligatorio para todos los sistemas, en la práctica técnica existen rangos ampliamente aceptados que sirven como referencia inicial.

En sistemas de baja tensión, se suele considerar adecuado un valor de hasta 25 ohmios. Sin embargo, en aplicaciones más exigentes, como instalaciones industriales o sistemas sensibles, se buscan valores por debajo de 10 ohmios. En escenarios críticos, como subestaciones o infraestructuras de alta importancia, los valores pueden reducirse incluso a 5 ohmios o menos.

Estos valores no deben interpretarse como metas rígidas, sino como puntos de partida que deben ajustarse según las condiciones específicas de cada proyecto.

El enfoque real del RETIE: más allá de los ohmios

Uno de los aspectos más importantes del RETIE vigente es que no centra la seguridad únicamente en la resistencia de puesta a tierra, sino en el comportamiento integral del sistema eléctrico.

Esto implica que factores como la corriente de falla, el tiempo de operación de las protecciones y la distribución de potencial en el suelo son igual o más relevantes que el valor de resistencia medido.

En otras palabras, una instalación puede cumplir con un valor “aceptable” y aun así representar un riesgo si no controla adecuadamente las tensiones que pueden afectar a una persona.

Por qué un valor bajo no garantiza seguridad

Existe la creencia de que reducir al máximo la resistencia de puesta a tierra es suficiente para garantizar una instalación segura. Sin embargo, esto no siempre es cierto.

La seguridad eléctrica depende de cómo se distribuye la corriente en el terreno. Si el sistema no está bien diseñado, pueden generarse diferencias de potencial peligrosas, incluso con valores bajos de resistencia.

Esto es especialmente relevante en eventos como fallas eléctricas o descargas atmosféricas, donde la corriente no se comporta de manera uniforme. En estos casos, el diseño del sistema, la geometría de la malla y las condiciones del suelo juegan un papel determinante.

Variables que afectan la resistencia de puesta a tierra

Variables que afectan la resistencia de puesta a tierra

El valor de la resistencia de puesta a tierra puede variar significativamente dependiendo del entorno. No se trata de un número constante, sino de un resultado condicionado por múltiples factores físicos.

La resistividad del suelo es uno de los más determinantes. Suelos secos, rocosos o con baja presencia de sales presentan mayor oposición al paso de la corriente. Por el contrario, suelos húmedos o con contenido mineral tienden a ser más conductivos.

La humedad también influye directamente en la conductividad del terreno, al igual que la temperatura, que puede modificar el comportamiento eléctrico del suelo. A esto se suma la composición química y el tipo de electrodo utilizado, ya que no todos los materiales interactúan de la misma forma con el entorno.

Por esta razón, asumir valores estándar sin medición previa puede llevar a errores importantes en el diseño.

Diseño del sistema: el verdadero punto crítico

El cumplimiento del RETIE vigente no se logra únicamente midiendo la resistencia, sino diseñando correctamente el sistema de puesta a tierra.

Un diseño adecuado considera la distribución de corriente, la equipotencialidad y la interacción con estructuras cercanas. Además, busca minimizar riesgos asociados a tensiones peligrosas, no solo cumplir con un valor numérico.

En este contexto, el uso de soluciones técnicas específicas puede ser necesario para mejorar el comportamiento del sistema en condiciones complejas. Existen diferentes alternativas diseñadas para optimizar la disipación de corriente y garantizar estabilidad en el tiempo, como se puede ver en distintas
soluciones para puesta a tierra disponibles en el mercado.

El error más común en proyectos eléctricos

Uno de los errores más frecuentes es diseñar el sistema con el único objetivo de alcanzar un valor específico de resistencia. Este enfoque ignora el comportamiento real del sistema y puede generar una falsa sensación de seguridad.

El RETIE vigente es claro en que la protección de las personas es el objetivo principal. Por lo tanto, el diseño debe enfocarse en controlar los riesgos eléctricos, no solo en cumplir un número.

Conclusión

Los valores de resistencia de puesta a tierra definidos en el RETIE vigente y la NTC 2050 son una referencia fundamental, pero no deben interpretarse de forma aislada. La seguridad eléctrica depende de un análisis integral que tenga en cuenta las condiciones del terreno, el tipo de instalación y el comportamiento de la corriente.

Más que cumplir con un valor específico, el objetivo debe ser garantizar un sistema seguro, estable y diseñado con criterios técnicos sólidos. Entender esta diferencia es clave para evitar errores y asegurar el correcto funcionamiento de cualquier instalación eléctrica.

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